La respuesta fisiológica al estrés: comprende y reduce sus efectos en la salud

¿Sabías que el cuerpo no discrimina entre los detonantes de estrés? Sin importar si el estrés es provocado por un evento real, como un automóvil que casi se impacta contra ti, o un simple pensamiento (“¿Y si algún día tengo un accidente en mi automóvil?”), el cuerpo podría reaccionar de forma similar.

En estos tiempos inciertos, el estrés puede tener efectos negativos en nuestro cuerpo, por lo que es importante estar informados y aprender a controlarlo de manera saludable.

¿Qué es la respuesta fisiológica al estrés y por qué es importante?

Estamos biológicamente diseñados para sobrevivir y nuestra mente tiene conexiones para detectar cualquier señal de amenaza.

La respuesta fisiológica al estrés es una reacción de “luchar o huir” ante tal amenaza. Creo que todos sabemos cómo se siente: el incremento repentino de la frecuencia cardiaca, respiraciones aceleradas… todo con la intención de llevar el oxígeno necesario a nuestro cuerpo para pronto entrar en acción.

Detrás de esto hay un mar de hormonas que estimulan las reacciones del cuerpo, y que a su vez, tienen efectos en otros aspectos de la salud. Aumenta la producción de adrenalina, conocida como epinefrina, lo que no solo activa nuestra frecuencia cardiaca, sino que también estimula la liberación de glucosa y grasa de los lugares donde se depositan para utilizarlas como fuente de energía.

Si no se controla, existe una segunda respuesta que desencadena la liberación de cortisol en la sangre. El cortisol aumenta los niveles de glucosa en el torrente sanguíneo y puede estimular el hambre, lo que nos provoca consumir más calorías de las que necesitamos realmente.

Cómo controlar la respuesta fisiológica al estrés

La respuesta fisiológica al estrés es natural y momentánea si existe una amenaza real. No obstante, si no se controla adecuadamente, puede tener efectos negativos en la salud, como un posible aumento de peso y presión arterial.

Podemos enfocarnos en reducir los niveles de estrés y mejorar nuestra salud con un conjunto de prácticas simples. Yo les llamo mis “6 R”:

1. Reposo

Primero, ¡duerme lo suficiente!  Un descanso apropiado es muy útil para disminuir la respuesta fisiológica al estrés.

2. Técnicas de relajación

Respira profundamente. Ya sea mediante ejercicios de meditación o de yoga, la clave es respirar profunda, consciente y lentamente.

3. Recreación

Mantente activo mientras practicas el distanciamiento social: da una pequeña caminata o lee un libro, por ejemplo. Dedicar un tiempo para ti y hacer algo que te guste e involucre una actividad física o mental es de gran ayuda.

4. Relaciones

Seguir en contacto es muy importante. Estamos destinados a crear una comunidad. Puedes estar físicamente aislado, pero esto no significa que necesitas perder el contacto con los demás. Una gran idea para seguir en contacto es a través de videollamadas o llamadas telefónicas.

5. Rutina

Así es. Con todos estos cambios, ¿por qué agregar otro? Sé constante. Si tienes que trabajar desde casa, levántate a la misma hora que sueles hacerlo, instala tu oficina y trabaja como normalmente lo haces.

6. Redefinición

Reevalúa el estrés que sientes para ya no percibirlo como una amenaza. Tal vez necesites la ayuda de un consejero para que te ayude primero a identificar el porqué percibimos algo como una amenaza y colocarlo en un contexto que sea útil.

¿Cómo afecta el estrés a nuestro cuerpo?

El estrés agudo puede ser tanto útil como dañino para nuestro cuerpo. Por una parte, puede ser útil, ya que nos obliga a estar alerta para proteger a nuestros seres queridos y a nosotros mismos. Por otra parte, puede ser dañino porque eleva la presión arterial y la frecuencia cardiaca, y también puede afectar a aquellos que sufren de enfermedades cardiovasculares subyacentes.

Sin embargo, lo más preocupante es el estado de estrés crónico. En este estado, nuestro cuerpo se mantiene en continua actividad, lo que provoca una presión arterial elevada y aumento de peso, que son factores de una enfermedad cardiovascular.

Además, el cortisol es conocido por disminuir la producción de células inmunitarias, llamadas linfocitos. En una fase aguda, podríamos ver un aumento de estas células, pero mientras nos encaminamos a un estado de estrés crónico, la liberación de cortisol genera una disminución de linfocitos, que nos hace potencialmente más susceptibles a contraer infecciones.

Así que asegúrate de tener un enfoque holístico de tu salud: controla el estrés, come saludablemente, sigue en contacto con tus seres queridos y ejercítate en casa de forma regular.

Kent Bradley, M.D., MBA, MPH – Director de Salud y Nutrición

Kent L. BradleyM.D., MBA, MPH – Director de Salud y Nutrición

El Dr. Bradley es Coronel retirado del Ejército, graduado de la Academia Militar de Estados Unidos y cuenta con una Maestría en Salud Pública de la Universidad de Minnesota; tiene la MBA ejecutiva de la Universidad de Denver y el título de médico de la Universidad de Ciencias de la Salud de los Servicios Uniformados de Bethesda, Maryland. Está certificado por la junta en Salud Pública y Medicina Preventiva y posee un certificado en Administración Empresarial de INSEAD.